Alfonso Jaime Martínez Lazcano
El concepto de «Estado de Justicia» representa una perspectiva innovadora y valiosa en el ámbito de la filosofía y el derecho. A diferencia del enfoque tradicional del Estado de Derecho, que se centra en la existencia de un marco legal y la separación de poderes, el Estado de Justicia propone un modelo más profundo y transformador.
En esencia, el Estado de Justicia se fundamenta en la idea de que el Estado debe actuar como un instrumento al servicio de la justicia y los derechos de los humanos. Esto implica ir más allá de la simple aplicación de leyes y normas, y requiere que el Estado se comprometa activamente con la promoción de valores éticos fundamentales como la justicia social, la igualdad, la nos discriminación, y el bienestar general.
Las características distintivas del Estado de Justicia incluyen:
- Énfasis en los derechos humanos y la dignidad de la persona: Estos principios rectores guían la acción estatal, garantizando que las decisiones y políticas se tomen con el respeto y la protección de los derechos humanos como prioridad absoluta.
- Separación de poderes y controles mutuos: Se busca evitar la concentración excesiva de poder en un solo individuo o grupo, pero también en que ningún poder busque sistemáticamente anular al otro, estableciendo mecanismos de control y equilibrio entre los diferentes poderes del Estado.
- Participación ciudadana activa: Los ciudadanos no solo son sujetos de derechos, sino también actores clave en la toma de decisiones y el control del gobierno. Se fomenta su participación en los procesos políticos y sociales.
- Transparencia y rendición de cuentas: Las autoridades deben actuar con transparencia, rindiendo cuentas a la ciudadanía sobre sus acciones y decisiones. Esto genera confianza y legitimidad en las instituciones públicas.
- Acceso equitativo a los servicios públicos y la justicia: Se busca garantizar que todos tengan acceso igualitario a los servicios públicos y a la justicia, sin discriminación ni obstáculos arbitrarios.
El Estado de Justicia se presenta como una alternativa al Estado de Derecho tradicional, ofreciendo una visión más completa y comprometida con la justicia y el bienestar. Este enfoque puede generar un amplio debate y análisis entre juristas, filósofos y académicos, quienes pueden oponerse o reconocer el potencial transformador de esta propuesta. Sin duda, el Estado de Justicia merece ser estudiado y discutido con detenimiento, ya que representa una oportunidad para construir sociedades más justas, equitativas y prósperas.
El valor fundamental del Estado de Justicia radica en su capacidad de inspirar una visión más transformadora del rol del Estado y su relación con la población. Al colocar la justicia y los derechos humanos en el centro del debate, este concepto debe invitar a reflexionar sobre cómo se puede construir sociedades más justas, equitativas y con respeto a la dignidad humana.